domingo, 14 de octubre de 2007

Érase que se era

Érase que se era una joven de veinte años que no sabía cocinar, pues de los macarrones con tomate y los huevos revueltos con jamón y queso no pasaba. Como iba a estar cinco meses en Suecia sola, su madre la enseñó a hacer tortilla de patatas y le compró un libro de cocina.

Una vez en el frío norte, la joven se puso a buscar comidas ricas que hacer con su nueva amiga Raquel. Juntas compraban ingredientes y modificaban las recetas porque no todos lo que necesitaban estaba a la venta. Empezaron por los dulces: tartas y bizcochos que fueron devorados por todos sus compañeros.

Poco a poco se adentraron en la cocina española, como cocidos al que echaron un hueso de jamón porque no encontraban un hueso de caña. Los fideos, muy conocidos en su país, los tuvieron que pedir a Borja porque no los encontraron en el supermercado. Mmmm que rico cocido.

Las albóndigas también cayeron en su punto de mira... pero no se lo dijeron a nadie porque les salieron un poco amorfas. “¡Ains si el arte culinario se heredase de abuela a nieta, otro gallo nos cantaría!” pensaba la joven.

Unas semanas después fue el cumpleaños de Raquel, que coincidió con el día que celebraban una cena típica española de su edificio. Tal morriña tenían que la joven y su amiga hicieron croquetas, pan con tomaca, queso con melón... y un sinfín de tapas más. Y cómo no, no faltaron los postres: quesada y arroz con leche. Los invitados, varios sudafricanos, alemanes, una inglesa, un checo, así como otros dos españoles, no dejaron que nada se quedase en la mesa. ¡La cena fue un éxito!

Cuando un día el aburrimiento se apoderó de las dos jóvenes, decidieron hacer galletas de chocolate. Como no controlaron la cantidad de levadura, las mini cookies que metieron en el horno se convirtieron en súper galletas. También se pasaron con la harina, pero nadie lo notó excepto ellas mismas. Como hicieron muchas galletas llevaron algunas a los demás habitantes de Björnkulla. Borja de comer tantas se cogió una indigestión.

“Casi expertas somos en el arte culinario”, pensaba la joven, que agradecía mucho los conocimientos aportados por Raquel y el libro de cocina. Modificando la receta tajin de pollo con aceitunas, crearon el tajin de pollo con dátiles. No duró más de dos días. La misma existencia que tuvieron los espaguetis a la boloñesa.

¡La madre de la joven ya no tiene que estar preocupada! Cuando ésta vuelva de Suecia en Navidades les mostrará a todos su especialidad: crumble de manzana con fresas.

4 comentarios:

marenas dijo...

Estamos deseando degustar todas tus especialidades.
Espero que el "síndrome de Estocolmo", y no me refiero al síndrome por todos conocidos referido a las personas privadas de libertad, más bien, el síndrome que convierte a objetores de la cocina en "cocinillas" militantes, no se te pase al cruzar la frontera... será un gusto disfrutarlo. Y ¿Qué tal terminar el blog de Cocina para estudiantes con tus aportaciones y las de tus compañeros? estaría bien... ¿Te apuntas?
¿Cómo se dice tortilla de patata en sueco? ¿en aleman? ¿Y en polaco?... jajaja...

Luis dijo...

Ha sido muy divertida la lectura de tu despertar como cocinera. Yo también me apuntaré a probar tus platos multiculturales (base española, condimentos suecos, añadidos de compañeros de otros lares, e ilusión e imaginación de dos buenas amigas).
Ya se me está abriendo el apetito ....

Anónimo dijo...

Yo tambien viví en Bjornkulla en el curso 2004/05, fue el mejor de mi carrera!Un saludo desde Cádiz

Anónimo dijo...

Hola! Sólo quería comentarte que existe un foro para los erasmus que estamos en Suecia.

www.erasmusensuecia.8k.com

Regístrate y podrás recibir información de eventos y actividades interesantes para nosotros.
Gracias!