martes, 2 de octubre de 2007

Uppsala

El sábado pasado, Borja, su novia Cristina que estaba de visita por aquí, Raquel y yo fuimos a Uppsala. La cuarta ciudad más grande de Suecia tiene entre sus muchos encantos la universidad más antigua (1477) de Escandinavia. Se la considera una ciudad estudiantil. Borja no paraba de decir que era como nuestro Salamanca. Puede que así sea, pero a mí me pareció más bonita Uppsala.

La
universidad es el sueño de cualquier estudiante porque es una belleza, se respira historia por todos lados. Eso sí, hay algunas clases un poco antiguas. Pero aún siendo grande e importante, en las clases normales no hay más de 30 personas. El campus cuenta también con un auditorio de mayor capacidad y salas con proyectores.

También cuenta con la catedral gótica más grande del norte de Europa. Pero no pudimos entrar porque había una boda. En realidad, en toda la ciudad se respiraba cierto ambiente festivo, no sólo por las tres o cuatro bodas con las que nos cruzamos, sino porque debía haber algún acto oficial de la universidad y se podía ver gente de esmoquin y los trajes típicos de la misma. A eso hay que añadir que tanto el Aula Magna como el recibidor estaban con carteles. También pudimos oír el ensayo de un concierto.

Uppsala también cuenta con un castillo... bueno, un castillo escandinavo bastante feo la verdad. De color rosa y redondo. A lo mejor al arquitecto no le gustaban el Renacimiento y el Barroco. Aún así merece la pena visitarlo porque se encuentra en un alto y tiene unas vistas preciosas de toda la ciudad. Parece ser que aloja en su interior al Museo de Arte. Nosotros no llegamos a entrar, pero comimos en los jardines teniendo como paisaje el “mini Versalles” como le llamó Borja.

En realidad se trata del edificio del
Jardín Botánico, al que tampoco pudimos entrar porque había una recepción. Lo que sí pudimos hacer fue disfrutar de sus jardines.

Ya sé que ya he dicho varias veces que los suecos aprovechan al máximo el calor, aunque éste sea mínimo, pero es que no deja de sorprenderme (para bien). Ese día hizo buen tiempo así que las calles estaban tomadas por la gente y, por ejemplo, en los bancos del
Jardín Botánico la gente disfrutaba de los últimos rayos del sol.

Los árboles todavía no están todavía rojos, pero han empezado a cambiar el color de sus hojas. Cuando estén todos rojizos la ciudad debe ser aún más bonita que ahora.


Fotos Uppsala

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