Los habitantes de Björnkullaringen estamos un poco cansados de Björnkulla. Sí. Sorprendente, pero cierto. Así que cada vez que podemos viajamos. Y si es gratis, pues más aún. No es que hayamos viajado fuera del país, o incluso cambiado de ciudad. ¿Para qué hacerlo cuando tienes miles de islas alrededor de Estocolmo?
Hace dos sábados unos cuantos intentamos ir a una isla. Digo que intentamos porque la suerte estaba en nuestra contra. Habíamos buscado en Internet cómo ir a Dalarö (de donde salen los ferris para las islas), así que nos dirigimos a la estación de autobuses que hay en Gullmarsplan. Pero, como era fin de semana el autobús que se suponía que teníamos que coger libraba. Tuvimos que volver a la Estación Central y coger un tren a Handen donde podríamos coger otro autobús para llegar a Dalarö.
Pero llegamos tarde y, como era fin de semana, tuvimos que esperar una hora al bus. Por fín, a la una llegamos, aunque ya era demasiado tarde para irnos a cualquier isla. Al final un día en la isla se convirtió en una comida en Dalarö que, por cierto, es precioso con el puerto, los barcos... Además, en lo que se refiere al tiempo tuvimos suerte y no hizo mucho frío donde comimos.
A las cuatro ya estábamos de vuelta en Björnkulla. Pero ahí no acabó el día porque por la noche nos fuimos a ver la final de Rugby entre Inglaterra y Sudáfrica. Como la pobre Emily era, con Manu, la única que estaba del lado de Reino Unido decidí apoyarla. Lo que ella no sabía es que yo en este tipo de cosas soy muy gafe así que la antigua colonia inglesa ganó a la vieja metrópolis.
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