sábado, 8 de septiembre de 2007

El Mundo del Revés I Puntualidad

Cargamos con el sambenito de tardones, sucios, lentos, poco trabajadores... Pero desde que he llegado aquí me he dado cuenta de que no somos nada eso. O al menos, no la mayoría. El día de ayer es un continuo ejemplo de que Suecia es el mundo al revés.

Raquel y yo habíamos quedado a las 10 de la mañana para ir al banco con Meseret. No es que fuéramos muy puntuales. Creo que en la situación en la que nos encontramos, es decir, que prácticamente vemos cuando se ha despertado alguien (ventana abierta) podemos permitirnos bajar 5 minutos tarde. El caso es que no es la primera vez que nos pasa. Meseret, me temo, es una dormilona empedernida. Y, como no, a las 10 y cuarto seguía durmiendo. Necesitamos varios golpes en su puerta y en su ventana para que se despertara y nos dijera “I’m sorry”. Ciertamente, es muy raro que una alemana llegue tarde y las españolas lleguemos a tiempo.

Algo parecido le ocurrió a Raquel el otro día con la hora. Nos han avisado que los suecos son muy especiales con llegar a tiempo y que, incluso, se presentan en el lugar indicado varios minutos antes. Sabida la lección Raquel llegó a su cita con su mentora diez minutos antes. ¿Y qué se encontró? A sí misma esperando durante tres cuartos de hora. ¿Y los suecos eran estrictos con la hora? Ni un mensaje, ni una llamada ni nada. La mentora no se presentó, ni dio señas de vida. Tampoco ha mandado un mail para disculparse de su plantón.

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